La pregunta está mal planteada
La recibimos casi cada semana: «¿me conviene un CTO externo o una agencia?». Y la respuesta honesta es que se están comparando dos cosas que no compiten.
Una agencia de desarrollo construye. Le llevas un encargo y te devuelve software. Su valor está en la ejecución: velocidad, calidad de código, entregar lo acordado.
Un CTO externo decide. Qué se construye, con qué tecnología, en qué orden, con quién y a qué coste. Su valor está en el criterio: que lo que se haga sea lo correcto y no solo lo pedido.
Una agencia sin nadie que dirija hace exactamente lo que le pides, que es peligroso cuando lo que pides está mal. Un CTO sin nadie que ejecute es un directivo sin equipo. La pregunta correcta no es cuál de los dos, sino cuál de los dos te falta.
Qué te da una agencia, y qué no
Una buena agencia te da capacidad de producción sin contratar. Diseñadores, desarrolladores y gestión de proyecto listos desde la primera semana, con un alcance cerrado y una fecha.
Lo que no te da, por mucho que la agencia sea buena:
- Criterio sobre si el encargo tiene sentido. Si pides una app cuando lo que necesitas es un formulario, la agencia te hace la app. No es su trabajo cuestionarte, y las que lo hacen pierden el encargo frente a las que no.
- Continuidad después de la entrega. El proyecto termina, el equipo pasa al siguiente cliente, y el conocimiento de por qué se hizo cada cosa se va con él.
- Alguien de tu lado en la negociación. Cuando la agencia propone una tecnología, un plazo o un extra, ¿quién en tu empresa sabe si es razonable? Si la respuesta es nadie, estás pagando lo que te pidan.
- Decisiones que cruzan proyectos. Qué sistema de autenticación usar en toda la empresa, cómo se hablan el CRM y la web, qué se compra y qué se construye. Eso no entra en ningún encargo cerrado.
Qué te da un CTO externo, y qué no
Un CTO externo te da criterio técnico de nivel directivo sin la nómina de un directivo. Define la arquitectura, prioriza el roadmap, elige y supervisa proveedores, contrata al equipo cuando toca y responde ante ti de que la tecnología sirva al negocio.
Lo que no te da:
- Manos. Dos o tres días por semana de una persona sénior no construyen una plataforma. Construyen el plan para que alguien la construya bien.
- Resultados sin equipo. Si no hay nadie que ejecute, ni interno ni externo, el CTO se convierte en alguien que escribe documentos que nadie lee. Lo hemos visto y es una forma cara de no avanzar.
- Sustituir a la agencia. Un CTO externo puede tener equipo detrás, como pasa en nuestro caso, pero eso es una agencia con dirección incluida, no un CTO haciendo de desarrollador.
Las tres preguntas que lo deciden
Antes de hablar con ningún proveedor, responde esto por escrito. Suele bastar para saber qué falta.
- ¿Hay decisiones técnicas pendientes que nadie dentro puede tomar con seguridad? Elegir stack, decidir si migrar el CRM, valorar si la propuesta de una agencia es razonable, saber si el producto aguanta el crecimiento previsto. Si la respuesta es sí, te falta criterio: eso es el CTO.
- ¿Sabes exactamente qué quieres construir y solo te falta quien lo haga? Alcance claro, requisitos escritos, y alguien dentro que pueda validar lo que se entrega. Si la respuesta es sí, te faltan manos: eso es la agencia.
- ¿La tecnología es tu producto o es una herramienta de tu negocio? Si es el producto, las decisiones técnicas son decisiones de negocio y no puedes delegarlas del todo en quien las ejecuta. Si es una herramienta, un encargo bien definido a una buena agencia suele bastar.
Los tres errores que vemos repetirse
Esta es la parte incómoda, y la contamos porque a alguno hemos llegado tarde.
Contratar la agencia sin criterio propio. Es el más frecuente y el más caro. La empresa encarga lo que cree que necesita, la agencia lo construye bien, y a los ocho meses hay que rehacerlo porque la arquitectura no encaja con lo que el negocio acabó siendo. Nadie hizo nada mal. Faltó alguien que preguntara «¿y esto para qué?» antes de empezar.
Contratar al CTO sin nadie que ejecute. Menos común, pero pasa. Una empresa sin equipo técnico contrata dirección técnica y espera que la dirección produzca software. Al tercer mes tiene un roadmap excelente y cero líneas de código. El CTO no era el problema: era el primer paso de dos, y nunca llegó el segundo.
El «dos en uno» barato. Un proveedor que promete ser tu CTO y tu equipo de desarrollo por el precio de una sola cosa. Suele significar que ninguna de las dos se hace del todo: un desarrollador sénior que toma decisiones de arquitectura por inercia, sin el tiempo ni la distancia para cuestionarlas. El criterio necesita distancia de la ejecución, aunque estén en la misma empresa.
Cuándo tienen sentido los dos, y cuándo no
Los dos, en este orden, cuando la tecnología es tu producto y no tienes equipo técnico. Primero el CTO, que define qué se construye y escribe el encargo. Después la agencia, que lo construye con alguien de tu lado supervisando. Es la combinación que menos se rehace.
Solo la agencia cuando el encargo está claro, es acotado y tienes dentro a alguien que pueda validar la entrega. Una web corporativa, una integración concreta, una tienda con un catálogo definido.
Solo el CTO cuando ya tienes equipo técnico y lo que falta es dirección. Startups con desarrolladores pero sin nadie sénior, empresas que crecieron y su equipo se quedó sin mapa, negocios que van a levantar inversión y necesitan que alguien responda por la tecnología.
Ninguno de los dos cuando lo que quieres cabe en una herramienta que ya existe. Antes de construir un CRM, prueba uno. Antes de encargar una app, comprueba si un formulario bien hecho resuelve el problema. La mejor decisión técnica a veces es no construir.
Qué preguntar antes de firmar con cualquiera
Sirve para los dos. Quien lleve tiempo haciendo esto responde sin pensar; quien no, se nota.
- ¿Qué pasa cuando esto termine? Quién mantiene el código, dónde queda la documentación, y si tu equipo va a poder tocarlo sin llamar a nadie.
- ¿En qué caso me diríais que no lo hiciera? Si la respuesta es «en ninguno», tienes delante a un vendedor, no a un socio técnico.
- ¿De quién es el código y las cuentas? Repositorio, dominios, servidores, licencias. Todo a tu nombre desde el primer día, sin excepciones.
- ¿Cuánto cuesta operarlo al mes después de construirlo? Servidores, licencias, consumo de APIs. Es la factura que nadie enseña en la propuesta.
- ¿Puedo hablar con un cliente vuestro? No con una cita en la web. Con una persona.
Si quieres que lo miremos contigo
En Elevatec hacemos las dos cosas, y eso nos obliga a ser honestos sobre cuál te falta: si te vendemos la que no necesitas, lo pagamos nosotros al rehacerlo.
Agenda una reunión de treinta minutos. Traes las tres preguntas de arriba respondidas y salimos con una respuesta clara: CTO, agencia, los dos o ninguno. Sin compromiso. Y si la respuesta es «ninguno», también te lo diremos.
Preguntas frecuentes
No, y no debería intentarlo. Un CTO externo dedica dos o tres días por semana a dirigir, no a programar. Si lo pones a construir, pagas tarifa de directivo por trabajo de desarrollador y pierdes la distancia que necesita para cuestionar lo que se hace. Lo que sí puede es venir con equipo detrás, que es un modelo distinto: una agencia con dirección incluida.
Algunas lo ofrecen, pero hay un conflicto de interés evidente: la agencia cobra por construir, así que su criterio sobre qué construir nunca va a ser neutral. Si la agencia es quien decide el alcance, el alcance tiende a crecer. El criterio funciona cuando quien lo aporta no gana más por recomendar más trabajo.
Un CTO externo en modalidad fractional, dos o tres días por semana, se mueve entre 3.000 y 6.000 euros al mes en el mercado español. Una agencia cobra por proyecto o por equipo dedicado, y el rango es tan amplio como el encargo. Lo que conviene comparar no es el precio de cada uno, sino el coste de equivocarse sin criterio: una plataforma que hay que rehacer a los ocho meses cuesta más que un año entero de CTO.
Por el criterio, no por las manos. Un CTO externo durante uno o dos meses define qué se construye, con qué y en qué orden, y escribe el encargo. Después una agencia lo ejecuta con él supervisando. Empezar por la agencia sin ese paso es la forma más común de acabar con un producto bien hecho que resuelve el problema equivocado.
Cuando lo que quieres ya existe como herramienta. Antes de construir un CRM, prueba GoHighLevel o HubSpot. Antes de encargar una app de reservas, mira si Calendly resuelve el problema. Antes de una plataforma de formación, prueba Moodle o Kajabi. Configurar bien una herramienta que existe casi siempre es más barato y más rápido que construir una nueva, y un buen CTO externo es el primero en decírtelo.
No lo sabes, y ahí está el problema. Puedes mirar referencias, pedir hablar con clientes y revisar que el código y las cuentas queden a tu nombre, pero evaluar si la arquitectura propuesta es razonable requiere saber de arquitectura. Es exactamente el hueco que cubre un CTO externo durante la selección de la agencia: unas pocas horas suyas evitan meses de encargo mal planteado.