Qué ha pasado
El 5 de octubre, OpenAI anunció que en las próximas semanas empezará a marcar el texto que generan ChatGPT y Codex para los usuarios de la Unión Europea. La marca se llama textGrain y no se ve: no hay un sello ni una frase al final del texto. Lo que cambia es, de forma muy sutil, qué palabras elige el modelo, y eso deja una huella estadística que un detector con la clave secreta puede reconocer.
Se aplica a todos los planes de ChatGPT en la UE, del gratuito a los de empresa. Fuera de Europa, de momento, no.
El motivo es el artículo 50 del AI Act, que obliga a los proveedores de IA a marcar el contenido sintético en un formato legible por máquina. Para los sistemas que ya estaban en el mercado antes del 2 de agosto, el plazo termina el 2 de diciembre de 2026. Anthropic y Google ya habían anunciado sus propias marcas para Claude y Gemini, así que OpenAI era la pieza que faltaba.
Los números que conviene conocer
OpenAI ha publicado sus propias pruebas, y son más honestas de lo que suele ser habitual en estos anuncios:
- En textos de 400 tokens, el detector encuentra la marca en torno al 95 % de los casos. Un token es un trozo de palabra, así que hablamos de un texto de unas pocas líneas largas.
- En textos de 200 tokens, baja al 80 %. Cuanto más corto, menos huella.
- Si cambias un 10 % de las palabras por sinónimos, cae al 66 %. Si cambias un 25 %, al 17 %.
- En contenido técnico como matemáticas funciona peor, porque ahí el modelo tiene poco margen para elegir palabras.
- El detector no es público. Solo pueden usarlo investigadores y organizaciones aprobadas caso a caso.
- En la API es opcional y viene apagado. Quien integra los modelos de OpenAI en su propio producto tiene que activarlo a mano en la configuración de la organización o del proyecto.
Por qué importa, aunque no lo veas
Lo primero que nos han preguntado esta semana es si ahora se va a notar que un texto está hecho con ChatGPT. La respuesta corta es que no, al menos de momento.
Ni tus clientes, ni tu competencia, ni Google tienen acceso al detector. Y la marca desaparece en buena parte en cuanto alguien edita el texto en serio. OpenAI lo dice con claridad: la marca no mide cuánto ha aportado una persona, no demuestra autoría ni propiedad, no identifica al usuario y no dice si el contenido es correcto.
Lo que sí cambia es el contexto. A partir de diciembre, los principales asistentes del mercado marcarán por defecto lo que generan en Europa. Eso abre la puerta a que plataformas, medios o administraciones empiecen a pedir detectores, y a que en unos años distinguir texto generado sea algo normal. Hoy no lo es.
Qué significa para una pyme
Depende de cómo uses la IA. Lo separamos en tres casos, porque las consecuencias son muy distintas.
Si usas ChatGPT para escribir textos de tu web, emails o redes. Esos textos llevarán la marca si los copias tal cual. No es ilegal ni te obliga a nada nuevo como usuario. Lo que sí te recomendamos es lo que ya tenía sentido antes: editar. Un texto que pasa por las manos de alguien que conoce el negocio es mejor texto, y de paso pierde casi toda la huella.
Si te preocupa el SEO. Google lleva desde 2023 diciendo que no penaliza un contenido por estar hecho con IA, sino por ser poco útil. La marca de agua no cambia eso. Lo que posiciona, tanto en Google como en las respuestas de ChatGPT o Perplexity, sigue siendo tener datos propios, experiencia real y una estructura clara. Lo contamos en detalle en cómo conseguir que ChatGPT recomiende tu empresa.
Si has construido un producto con la API de OpenAI. Este es el caso que más nos importa, y el que casi nadie está mirando. Un chatbot, un generador de fichas de producto o una herramienta que redacta informes para tus clientes puede convertirte en proveedor de un sistema de IA según el AI Act. Y en la API la marca viene apagada. Si te aplica el artículo 50 y no la activas, el problema es tuyo, no de OpenAI.
Qué haría yo esta semana
Nada de esto requiere un proyecto grande. Son tres revisiones que caben en una mañana:
- Haz inventario de dónde usáis la API. No ChatGPT en el navegador, sino integraciones: chatbots, automatizaciones en n8n o Make, plugins de la tienda, herramientas internas que generan texto para clientes.
- Para cada integración que genere contenido para terceros, decide si sois proveedores. Si la respuesta es sí o no lo tenéis claro, activad la marca de agua en la configuración del proyecto antes del 2 de diciembre. Es un ajuste, no un desarrollo.
- Revisa tu proceso de contenidos. Si en tu web se publica texto de ChatGPT sin que nadie lo edite, el problema no es la marca de agua. Es que ese texto probablemente no aporta nada que no diga ya otra web, y eso es lo que de verdad te cuesta visibilidad.
- Explícaselo al equipo. Un aviso interno de cinco líneas evita que alguien entre en pánico, o que alguien pague por una herramienta que promete quitar la marca.
Lo que opinamos nosotros
Nos parece una buena noticia, con matices. Es razonable que el contenido generado lleve una huella, y es mejor que la pongan los proveedores a que cada empresa se invente su propio sistema.
Pero conviene no sobrevalorarla. Con un 25 % del texto editado la detección cae al 17 %, así que no sirve para pillar a nadie que quiera esconderse. Sirve para dar una señal por defecto, y eso ya es bastante.
Lo que sí nos preocupa es la asimetría entre ChatGPT y la API. Las grandes plataformas cumplen por ti. Las integraciones que monta una pyme con su proveedor de confianza, no, y ahí es donde en diciembre puede haber sorpresas. Es exactamente el tipo de decisión técnica que revisamos desde el CTO externo.
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Fuentes
Este artículo se apoya en las siguientes publicaciones, consultadas el 7 de octubre de 2026:
- Unite.AI, OpenAI empieza a marcar texto por fases en la UE
- ActuIA, ChatGPT marcado en la UE y la API como opción voluntaria
- Techstrong.ai, el plazo del 2 de diciembre y las sanciones
- OpenAI, informe técnico de textGrain (5 de octubre de 2026)
- Cloud Security Alliance, el periodo de gracia del artículo 50 termina en diciembre
- Google Search Central, criterio sobre contenido generado con IA
Preguntas frecuentes
Sí, en la Unión Europea. El 5 de octubre de 2026 OpenAI anunció que en las próximas semanas aplicará la marca textGrain a los textos que generan ChatGPT y Codex para usuarios de la UE, en todos los planes. Es invisible: no añade ningún sello, sino una huella estadística en la elección de palabras.
De momento, no para el público general. El detector de OpenAI solo está disponible para investigadores y organizaciones aprobadas caso a caso. Además, su eficacia baja mucho con textos cortos o editados: según OpenAI, pasa del 95 % en textos de 400 tokens sin tocar al 17 % si se cambia un 25 % de las palabras.
No hay nada que lo indique. Google mantiene desde 2023 que valora la utilidad del contenido, no la forma en que se ha producido, y no tiene acceso al detector de OpenAI. Lo que perjudica el posicionamiento es el contenido genérico que no aporta nada propio, se haya escrito como se haya escrito.
Solo si lo activas. En la API la marca de agua es opcional y viene desactivada por defecto en todo el mundo. Se activa en la configuración de la organización o del proyecto. Si integras la API en un producto que genera contenido para terceros, conviene revisar si el artículo 50 del AI Act te obliga a marcarlo.
El artículo 50 del AI Act se aplica desde el 2 de agosto de 2026. Para los sistemas que ya estaban en el mercado antes de esa fecha, la obligación de marcar el contenido en formato legible por máquina se aplica desde el 2 de diciembre de 2026. Los sistemas nuevos tienen que cumplirla desde que se lanzan.
Como regla general, usar ChatGPT para redactar los textos de tu web o tus emails no te obliga a poner un aviso. La obligación de marcar recae sobre todo en el proveedor del sistema de IA. Hay casos concretos, como textos publicados para informar al público sobre asuntos de interés general sin revisión editorial, en los que sí puede haber obligaciones adicionales, y ahí conviene consultarlo.