Por qué la comparativa habitual no sirve
Casi todas las comparativas que vas a encontrar enumeran funciones: cuántas integraciones tiene cada una, si hay editor visual, si permite bucles. Es información correcta e inútil, porque las tres tienen editor visual, las tres permiten bucles y las tres integran con lo que usa el 95 % de las empresas.
Lo que de verdad las separa son tres cosas que nadie pone en la tabla: cómo cobran, quién va a mantener esto dentro de un año y dónde viven los datos. Vamos por ahí.
Cómo cobra cada una, que es lo que acaba decidiendo
Aquí está la diferencia que más duele con el tiempo.
- Zapier cobra por tarea. Cada acción que ejecuta un flujo cuenta como una tarea. Un flujo de cinco pasos que se dispara mil veces al mes son cinco mil tareas. Es transparente y es lo que hace que la factura se dispare en cuanto automatizas algo con volumen real.
- Make cobra por operación. Parecido en concepto, pero las cuotas son más generosas por el mismo precio y el plan gratuito da margen para probar. En la práctica, el mismo flujo suele salir entre dos y cuatro veces más barato que en Zapier.
- n8n cobra por ejecución de flujo, no por paso. Un flujo de veinte pasos cuenta como una ejecución. Y si lo alojas tú en tu propio servidor, la licencia no limita las ejecuciones: pagas el servidor y ya. Para volumen alto es, con diferencia, la más barata.
Zapier: cuándo sí y cuándo no
Zapier es la que menos hay que explicar. Cualquiera de tu equipo la abre, conecta dos herramientas y tiene algo funcionando en diez minutos. El catálogo de integraciones es el más grande y las aplicaciones más raras suelen estar solo aquí.
Tiene sentido cuando no hay nadie técnico, cuando los flujos son sencillos (algo pasa en A, haz algo en B) y cuando el volumen es bajo. Un formulario que crea un contacto en el CRM y avisa por Slack es el caso perfecto.
Deja de tener sentido en cuanto quieres lógica de verdad: condiciones anidadas, transformar datos, recorrer listas. Se puede, pero se convierte en una cadena de pasos que cuesta entender y que cobra por cada uno de ellos. Y si un día el flujo procesa diez mil registros, la factura lo refleja.
Make: cuándo sí y cuándo no
Make es Zapier para quien ya se ha cansado de Zapier. El editor es un lienzo donde se ve el flujo completo, con ramas, bucles y manejo de errores como ciudadanos de primera. Para flujos con lógica, es mucho más cómodo.
Tiene sentido cuando hay alguien que lo va a mantener, aunque no sea desarrollador, y cuando el volumen empieza a ser un problema en Zapier. También cuando necesitas transformar datos entre sistemas que no se entienden entre sí.
Su punto débil es la curva de entrada: el editor tiene su propia lógica y las primeras semanas cuesta. Y sigue siendo un servicio en la nube de un tercero: tus datos pasan por sus servidores y no lo puedes cambiar.
n8n: cuándo sí y cuándo no
n8n es la que usamos nosotros para casi todo, y conviene explicar por qué sin venderla como si fuera gratis, porque no lo es.
Es la única de las tres que puedes alojar en tu propia infraestructura. Eso resuelve de golpe dos problemas: el coste a volumen (no hay límite de ejecuciones) y la privacidad (los datos no salen de tu servidor). Para una empresa que trata datos de clientes, historiales médicos o información financiera, esto no es una preferencia, es un requisito.
Es también la que mejor integra con modelos de IA. Tiene nodos nativos para OpenAI, Anthropic, Google y modelos locales, memoria de conversación, herramientas para agentes y consultas a bases vectoriales. Cuando en un artículo anterior hablábamos de agentes de IA para empresas, la mayoría de los que hemos montado corren sobre n8n.
Y cuando el nodo que necesitas no existe, escribes JavaScript o Python dentro del flujo y listo. Eso es lo que la hace la más flexible y también lo que te dice quién debe usarla.
Deja de tener sentido cuando no hay nadie que la mantenga. Alojarla implica un servidor, copias de seguridad, actualizaciones y estar pendiente de que no se caiga. Existe una versión en la nube gestionada por ellos que elimina esa parte, con precios comparables a Make, pero entonces pierdes la ventaja de los datos en casa.
Las tres preguntas que lo deciden
Antes de elegir, responde esto. Casi siempre basta.
- ¿Hay alguien que vaya a mantener las automatizaciones dentro de un año? Si la respuesta es nadie, Zapier. Si es alguien de operaciones con ganas, Make. Si hay perfil técnico o un proveedor que se encargue, n8n.
- ¿Los datos pueden pasar por servidores de terceros? Si tratas datos sensibles o tu sector lo regula, la respuesta es n8n alojado por ti. Las otras dos no ofrecen esa opción.
- ¿Cuántas ejecuciones al mes habrá dentro de seis meses, no hoy? Menos de mil, cualquiera. Entre mil y veinte mil, Make o n8n. Más de eso, n8n alojado, porque en las otras el precio crece con el uso y en n8n no.
Lo que vemos en los clientes
Con el tiempo hemos visto un patrón que se repite. La empresa empieza con Zapier porque es lo que conoce, automatiza tres cosas, funciona, y en un año tiene treinta flujos que nadie documentó y una factura que nadie revisa. En ese punto migrar cuesta más que haber empezado bien.
Nuestra recomendación por tipo de cliente:
Pyme sin equipo técnico y pocos flujos: Zapier. No lo compliques.
Empresa con alguien de operaciones que quiere automatizar en serio: Make, y un mes de acompañamiento para que los primeros flujos queden bien hechos y documentados.
Empresa donde la automatización es parte del producto, hay IA de por medio o datos sensibles: n8n alojado, con alguien que lo opere. Aquí entramos nosotros, ya sea montándolo y traspasándolo o manteniéndolo como parte de un servicio de CTO externo.
Y un último consejo que ahorra dinero: da igual cuál elijas, documenta cada flujo con qué hace, qué lo dispara y quién lo pidió. Las automatizaciones sin dueño son las que un día se rompen en silencio.
Si quieres que lo miremos contigo
Hemos montado automatizaciones en las tres y hemos migrado de una a otra más veces de las que nos gustaría. Eso nos deja bastante claro cuál encaja con cada caso.
Agenda una reunión de treinta minutos. Nos cuentas qué quieres automatizar, cuánto volumen tiene y quién lo va a mantener, y salimos con una recomendación concreta y una estimación de lo que costaría al mes. Sin compromiso. Y si la respuesta es «sigue con Zapier», te lo diremos igual.
Preguntas frecuentes
La versión que instalas tú es gratuita para uso interno en tu empresa y no limita las ejecuciones, pero necesitas un servidor y alguien que lo mantenga. La versión en la nube gestionada por n8n es de pago, con precios del orden de los de Make. Gratis del todo no es ninguna en la práctica: o pagas el servicio o pagas el servidor y el tiempo de quien lo cuida.
n8n, con bastante diferencia. Tiene nodos nativos para los principales modelos, memoria de conversación, herramientas para agentes y consultas a bases de datos vectoriales. Make y Zapier permiten llamar a un modelo, pero montar un agente que decide y actúa es mucho más incómodo y más caro por el número de pasos.
No hay importación automática: los flujos se reconstruyen a mano. Lo que sí se aprovecha es el conocimiento de qué hace cada uno. Por eso insistimos en documentar. Una migración típica de veinte o treinta flujos lleva entre dos y cuatro semanas si están documentados, y bastante más si hay que descubrir qué hacía cada uno.
Zapier y Make son proveedores estadounidenses que procesan los datos en sus servidores, así que necesitas que figuren como encargados del tratamiento y revisar dónde alojan la información. Con n8n alojado en tu infraestructura, o en un proveedor europeo que elijas, los datos no salen de donde tú decides, lo que simplifica mucho el cumplimiento.
Depende de cuántos flujos y de su complejidad. Un primer bloque de automatizaciones sencillas, con la herramienta elegida, documentado y traspasado, suele ser un proyecto de pocas semanas. Si hay agentes de IA o integración con sistemas internos, entra en el rango de nuestros proyectos cerrados. Lo estimamos con datos concretos en una primera reunión.